Para que todos comprendamos un poco el sentido que quiero darle a este escrito, transcribo el fragmento de letra de una canción que tenía en mente al poner el título.
[...] Cerrar mis ojos a tu mundo es abrirlos al mío para soñar con cada peligro que mi mente vio allí, solamente es mi fantasía y falta hacía, solo son mis sueños, mis golpes y caricias. Yo soñé con un solo segundo, ahí en tus oídos, y hacer del tiempo otro aullido a ti dirigido. Es otro escalón, otra mirada perdida para soñar que hay salida en esta mi tierra prohibida. Perdón si molesté, señor, sueño con contribuir, con oír las palabras correctas y con huir de estas ruinas, sueño imaginar lo que esconden, y que mis manos tienen el poder y ponen orden. Que mis ojos miran por los tuyos y ya comprenden no por qué se venden sino por qué se pierden. [...]
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Se están viviendo episodios curiosos en la escena de los que ayudan al desarrollo personal, de los coaches en general. Aparecen nuevos dating coaches, se hunden algunos y arrastran consigo a toda su prole… Otros intentan reinventarse y consiguen reflotar mierda. Y entre tanto… Tenemos los que no cambian su integridad por nada.
Qué decir pues, querido público… Ya casi casi no queda nada por ver.
Todo tipo de intentos, no les importa tomarte por tonto si creen que con eso sacarán algo de tu persona o de tu bolsillo. Ni les importa tu bienestar, ni les importas tú… Nada nuevo.
Así que prefiero cerrar los ojos a ese mundo y abrirlos al mío. A los míos, mejor dicho.









