Archivo de la categoría: Poderosas Reflexiones

Para los artículos que pueden darle la vuelta a tu mundo y dejarlo patas arriba.

Salud Sexual (3) — La Conversación.

Para empezar a sanar es necesario tratar el tema de otra manera. De una forma no contaminada por la búsqueda de culpables, ni por colgar sambenitos, ni por crear enemigos ni chivos expiatorios.

Este artículo se origina con una publicación en mi perfil personal de Facebook, que traslado aquí (junto a las fotos que acompaña).

Conocí a gente muy digna dentro del feminismo (y a tantxs otrxs piradxs), pero como dicen por ahí, si el río suena es que un músico se ahoga.

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“No necesito feminismo en mi vida, sino igualdad. No quiero ser parte de un movimiento social que me tacha de “misógina” y “zorra” por no estar de acuerdo con sus puntos de vista.”

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Salud Sexual (2) — Vínculos; no cadenas.

¿Sientes la angustia de no poder salir de una historia que no te representa ni te aporta nada? ¿Te lastra el miedo a la soledad? ¿Es tu moralidad lo que te obliga a mantener un compromiso que no da fruto y del que más bien cosechas amargura?

La solución a esto puede ser más clara de lo que, para nuestro ridículo, creemos posible. Acompáñame durante unas cuantas líneas, y te prometo que ganarás una libertad que parece de ensueño.

 

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Libertad (Photo credit: Fede Salvo)

 

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La culpa es mía… ¡Y qué bien me sabe!

¿Ya no recuerdas lo bonito que es responsabilizarse de tus propios actos? ¿Te refugias en chivos expiatorios y en intentar desquiciar a otros? Bueno, entonces no es que seas diferente a una gran mayoría… ¿Pero a quién le importa, si no a ti?

Responsabilizarse es una de tantas cosas que tienen múltiples facetas, unas tan amargas como dulces son las otras.

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Cuatro años de Buen Vivir… ¡Y lo que te rondaré, morena!

Bien aprovechado, el tiempo da para mucho… Y como muestra, sirve mi propia vida. O la tuya. O la de los genios del pasado.

Cuando empecé a escribir en Internet, mi situación era radicalmente distinta: con doce años aparecían ya distintas aportaciones mías en comunidades en las que participaba por entonces. Pequeñas orientaciones acerca de bienestar y honestidad, pero potentes. También escribía pequeños textos, alguna que otra poesía o relato corto (más de uno mezclando fantasía y erótica), y grandes parrafadas en blogs y foros ajenos.

Un día, se me iluminó la bombilla y dije… Mejor tener mi propio espacio para sembrar a gusto mis ideas, y que las comente quien quiera. En otros lugares, cuando no te censuran y luego te plagian; directamente no te dejan salirte de la tónica. Y como eso no me gusta, cogí los bártulos y me los traje aquí… Aunque no he dejado de aportar, donde realmente sirve de algo hacerlo.

No pasé por aquello sin pena ni gloria. Tuve choques bastante sonados, y también la suerte de hacer grandes amistades. Aún conservo el contacto con las personas más importantes de aquellos tiempos. Me vieron pasar por las etapas de encierro y frialdad, de liberación de mí mismo y autodescubrimiento; de rechazo a lo establecido y búsqueda de mi propio camino…

En fin, que los que más tiempo llevan a mi lado han tenido que ver de todo, y no siempre bueno… Aunque sí curioso. Me gusta pensar que gracias a estas personas he llegado a relativizar más y a pasar de todo lo que no me sirve o no me aporta, sin perder mi criticismo.

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Recuerdo que he pasado de un rechazo radical hacia todo lo que me desagrada, a una especie de tolerancia y dejar pasar.  Tardé algo de tiempo en cerrar esa fuga de atención y energía, pero se nota mucho la ventaja de hacerlo; especialmente en los cauces a los que me ha llevado cerrar ésa y otras fugas.

Es probable que me hayas escuchado (o leído) defendiendo mi postura en contra del sistema educativo, o de herramientas y sistemas y también contra  sus usuarios y defensores… Por el mal uso y las malas formas. Tal vez eras de los que apoyaba mi decisión de criticar, o de los que querían “quedarse con un poco de todo”. Y en lo personal… Puede que fueras de los que creían que estaba tirando mi vida a la basura por no sacarme la ESO, un título de bachiller, y una carrera universitaria; o de los que me miraban raro cuando me metí en las terapias naturales y la sanación.

Pero ahora mismo, nada de eso importa. ¿Sabes por qué?

“Nada es verdad. Todo es posible.”

Esa sencilla cita me ha llevado muy lejos en ciertos asuntos, y me ha refrenado bastante en otros… Hasta que me acostumbré a la incertidumbre y decidí que no necesito tener seguridades en mi vida para vivirla al máximo, y me di cuenta de que por culpa de querer tenerlo todo claro y seguro al 100% estábamos tirando media vida por la borda. Fue por entonces cuando empecé a bucear en la relatividad y la heterodoxia. Si ya de por sí rechazaba métodos y sistemas (parte por las falsas promesas y erradas premisas, parte por la seguridad infundada y externa a uno mismo), en este momento empecé a proponer el abandono de los esquemas.

Me dediqué a hablar de conocer y expresar. Y me decíais entonces “¿qué tengo que conocer? ¿cómo puedo expresarlo?” u otras cuestiones del palo. Yo siempre respondía que a uno mismo y os dejaba a cuadros. Venían las respuestas diciendo que “ser uno mismo no sirve cuando eres un xxxxxxx” (rellena las x con tu adjetivo favorito, o con la lista de defectos que creas que tienes y hacen que no mole ser tú mismo); pero también venían los resultados de quienes se liberaban de sí mismos, o mejor dicho, de quienes creían ser y se forzaban a ser… Y simplemente, se conocían y se expresaban.

A esto le pusimos el nombre de romper el espejo.

Y diariamente me dedico a romper esos espejos, tanto los propios como los de todo aquel que pueda sentirse identificado con los ideales de armonía, bienestar, curiosidad,  fluidez, honestidad y transformación. Son los valores por los que me guío. Son mis señas de identidad y mis hojas de ruta para conectar con los demás.

Por decirlo así, compartimos el camino si esas son nuestras señas.  Hoy, como siempre, sigo diciendo que acojo a quien viene y no persigo a quien se marcha, si bien hasta ahora no lo había llevado tan a rajatabla. Ahora, lo complemento haciendo saber a quien se marcha cómo me siento y lo que me ha aportado. Últimamente sólo hago amistades y profundizo en ellas hasta donde se pueda llegar.

Como más tarde descubriría, mi vida se parece un poquito a las situaciones y anécdotas narradas en Experiencia y educación, de John Dewey. Dejo a vuestro criterio leer y descubrir a qué me refiero.  Yo, por hacer una breve referencia, opté por aquello de vivir para ver.

Y a raíz de meterme de cabeza en miles de fregaos, resulta que me he procurado experiencias cada vez más curiosas… Aunque siempre adaptadas a mi capacidad y mis intereses actuales. Aprendí a ejercer el egoísmo positivo (a encauzar los estímulos que la vida me ofrece, abrir o cerrar el caudal a mi gusto y prestarle atención a la curiosidad y al instinto), y me llegó la felicidad como un bálsamo.

Por eso, tal día como hoy, me alegra celebrar 4 años con vosotros.

Porque formáis parte de mi orgullo y mi desvelo.

Porque no tendré llenos los bolsillos de dinero, pero me revienta el pecho de dicha por vosotros; que sois pepitas de oro alojadas en mi corazón.  El dinero ya llegará, por el trabajo bien hecho. De hecho, empieza a llegar como seña de vuestro interés y reconocimiento.

Tal como digo en todas las cartas abiertas que os mando… Decidme lo que queráis que tratemos, lo que queráis que os presente y trabajemos. Lo peor que puede pasar es que os haga caso.

Y os animo a ello para entrar juntos en la experiencia.

Por abrirnos al cambio.

Aquellos que sepan valorarlo, también tomarán la oportunidad.

— vuestro Sergio

P.D.: pronto comienza el crowdfunding de mi próximo libro, que como ya os anunciaba; espero que nazca en base a las personas que quieran aportar su energía y su interés al proyecto. Anunciaré más al respecto en los próximos días. ;)

Fluidez aplicada (3): nuestro elemento

¿Te sientes fuera de lugar en tu día a día? ¿Buscas el sitio al que perteneces? ¿Quieres saber por qué personas como el creador de McDonalds por ejemplo, y la mayor parte de los grandes millonarios y personajes famosos de hoy también; pasaron la mayor parte de su vida lejos de aquello que les hizo triunfar?

Mira esta infografía primero:

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“No todos los que vagan están perdidos.” (J.R.R. Tolkien)

Si te fijas con suficiente atención, verás lo siguiente:

Hasta los 25 años…

  • Mark Cuban, dueño de los Mavericks de Dallas, fue camarero en su propio bar.

Hasta los 30+ años…

  • Harrison Ford, actor y productor, era carpintero.
  • Pejman Nozad, angel inversor, era vendedor de moquetas.
  • Suze Orman, gurú financiero, era camarera.
  • Amancio Ortega, fundador de Zara, era dependiente de una tienda de camisetas.
  • J.K. Rowling, autora de Harry Potter, era madre soltera y recibía una pensión.
  • Ang Lee, director de cine, era un amo de casa desempleado.
  • Andrea Bocelli, cantante, era pianista de bares.

Hasta los 45+ años…

  • Mary Kay Ash, fundadora de Mary Kay, vendía libros y menaje del hogar de puerta en puerta.
  • Ray Kroc, fundador de McDonalds, vendía vasos de papel y batidoras.

Y si tienes las mismas curiosidades que yo puedo tener, verás que se tomaron un tiempo bastante largo (para algunos incluso excesivo, según criterios personales) en pasar a hacer lo que los dio a conocer y les llenó los bolsillos. Es más, puede que te preguntes…

¿Por qué tardaron “tanto” en despegar?

Todo se debe a una de las leyes más ridículas y poderosas que tiene la fluidez. Estoy seguro de que conoces casos más y menos prominentes, pero de todas formas representativos de este hecho.

Para que una persona pueda llegar a fluir y a triunfar,  debe encontrar su elemento. Entonces, todo encuentra su sitio. La creatividad y la motivación parecen ser inagotables. Creamos, nos recreamos y hacemos maravillas con el tiempo y con las personas que nos acompañan. A veces producto de una búsqueda consciente, y otras fruto de una atracción instintiva…

El hecho de meternos en nuestro elemento responde a la tendencia natural de las cosas: el fuego prende en madera seca y no en la húmeda; el agua va hacia el sitio húmedo antes que al seco.

Del mismo modo, nosotros iremos derechitos en la vida (tal vez por caminos tan enredados como los de la gente de la infografía) hacia aquello que realmente nos produce la sensación de seguir nuestra tendencia natural… Si nos damos el permiso para expresarnos, para manifestarnos, para apostar por nuestros instintos y nuestros sueños; claro está.

Pero, ¿qué es nuestro elemento?

Ese lugar y aspecto vital donde nosotros somos nosotros y algo más que nosotros al mismo tiempo. Donde nuestras pasiones y talentos entran en acción y funcionan como deberían. Donde sabemos ser, estar y hacer.

Es ese momento y situación donde sentimos al mismo tiempo comodidad y desafío. Interés y facilidad. Curiosidad y atractivo.

Ken Robinson ha dedicado un libro entero a la búsqueda del elemento personal, con ayuda de Lou Aronica. Y nos lo cuentan así:

El-elemento_altaEl mundo cambia a una velocidad vertiginosa y es imposible adivinar cómo viviremos en el futuro. ‘El Elemento’ es el punto en el que el talento innato se une con la pasión personal. Descubrirlo nos lleva a recuperar capacidades sorprendentes en nuestro interior. Desarrollarlo dará un giro radical a nuestro entorno y a nuestras vidas. Con un estilo ágil y ameno, y pinceladas de humor, está lleno de anécdotas sorprendentes y experiencias fascinantes que mantienen el interés del lector. Este libro recoge las historias de personas que encontraron su elemento, y con ello la plenitud y felicidad en sus vidas, desde Paul McCartney y Meg Ryan hasta Matt Groening, el creador de Los Simpsons.

Vale decir que no considero que las personas tengan un único elemento, y que además tengo la impresión de que muchas veces ni siquiera los varios elementos que podemos llamar nuestros tienen una correlación fuerte.

Como recordareis, hice un programa basado —entre otras cosas— en los elementos personales, al que pusimos el nombre de Alquimia Interior. Para aquellos que me preguntaban “por qué ese nombre y no otro”, ésta sería la cuarta razón… Precedida por el sentido de transformación, el de refinamiento y el de potencial.

Puedo hablar de esto desde mi propia perspectiva, ya que hasta que no encontré mi elemento principal (comunicar), mi vida estaba totalmente desordenada. Ya os he contado anteriormente que abandoné los estudios y me dediqué a la auto-formación durante varios años; y también que este curso 2013/2014 he comenzado estudios universitarios en el Grado de Pedagogía de la UCM.

Puedo comentar también que mis relaciones con los demás han cambiado mucho; tanto en contenido, forma y uso como en equilibrio. Eso apareció cuando a ese elemento del comunicar se sumó el del aprender, y se les puso a ambos un matiz de hacerlo abierta y honestamente.  Demostrando lo que me gusta y lo que me disgusta, lo que conozco y lo que desconozco, lo que comprendo y lo que no… Y también lo que siento y percibo, para favorecer la oportunidad de darme a entender y que otros puedan darse a entender.

La mayor parte de lo que más me enorgullece de mi propia vida sale de la plenitud y generatividad que siento desde que me muevo en mis elementos.

Poner en orden mis asuntos, la gente que hay en mi vida, las cosas que hago y las inspiraciones que transmito… Tanto como encontrar sentidos y propósitos, aprovechar lo que tengo y lo que soy para llegar a lo que puedo ser y tener.

Eso es moverse desde el tercer elemento que me es propio: amor incondicional por mí mismo. Gracias a esto tengo la capacidad de conocerme, aceptarme y expresarme (con los mismos matices que tienen mis otros dos elementos; además de con curiosidad, morbo y picardía). Conseguirlo no me fue difícil, una vez supe dejarme llevar por la corriente de aquello que realmente me llena y me lleva donde yo quiero estar, me siento bien y me gusta estar.

Y si quieres comenzar a moverte en tu elemento…

Basta con que te preguntes dos cosas:

  • ¿Quién soy yo?
  • ¿Cómo quiero que sea mi vida?

Presta atención a esa última, porque puede darte pistas de varios de tus elementos. Además, es posible que ya conozcas algunos… En tal caso, te animo a compartirlos con los demás y conectar a través de ello con personas que compartan esas pasiones contigo.

Muchas personas encontraron que su elemento era una pasión que podría aportarle algo al resto del mundo, y en consecuencia, se volcaron en ello… Y gracias a eso, disfrutamos de las delirantes innovaciones que permiten que tú estés leyendo esto hoy.

E incluso, que puedas leerme en la palma de tu mano desde vete a saber dónde. La playa, la montaña, un valle o el metro… Estas formas de “empoderar vidas”, como diría un publicista, son un elemento de muchos creadores y comunicadores.

Por eso, añadiría dos consideraciones más: ¿me representa?, por un lado; y ¿me sirve a mí y a los demás?, por otro. Si das con una respuesta adecuada, es posible que encuentres tu forma de “empoderarnos” a todos… Y que sea, afortunadamente, a través de tu elemento.

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Como ejemplo final, te dejo con este vídeo en que Pharrell Williams (músico, bailarín, productor y emprendedor) muestra su reacción a la inspiración que ha provocado con su canción Happy:

Esto es lo que le dice a Oprah entre lágrimas, después de ver las respuestas de personas de todo el mundo, presentadas en vídeo:

Pharrell: “Esto me puede porque amo lo que hago y… Tan sólo aprecio el hecho de que la gente haya creído en mi por tanto tiempo, de haber llegado hasta aquí, de sentir… De sentir esto.”

Y la respuesta de ella, tampoco tiene desperdicio:

Oprah: “Lo pillo… Lo pillo de veras. Acabo de ver por qué se ha vuelto tan contagiosa: porque viene de un lugar tan claro que la energía es totalmente ininterrumpible, y eso permite que fluya directamente de corazón a corazón.”

Así que te dejo con la batería final…

¿Cómo quieres hacer del mundo un lugar más feliz? ¿Hay algo en lo que sientas que puedes aportar, innovar y transformar? ¿Qué sueños locos y brillantes tienes guardados?

¡Ponle voz, vívelo y haz que ocurra!


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Kheldar

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“Corto con el enseñar”, por Hans Comyn [+ reflexión personal]

En Play it Sexy! he hablado recientemente de mi despertar como Heartist, una persona que vive y crea desde el corazón. En este texto exploro y abundo en ese concepto. ¡Acompáñame!

Como tal vez sepas ya, el primer fin de semana de abril estuve de artista invitado en el taller “Quiero Ser Feliz” que dicta un amigo y compañero, Miguel Guzmán. Este hecho tiene su significado para lo que vas a leer en esta entrada, porque llegué a este taller conectando partes de mi pensamiento con experiencias recientes.

La Armonía permite entender el Cambio, pero es el Caos el que lo origina…

ARTE DE DAR CLASES

Acababa de recibir una ponencia de Santiago Petschen, autor del libro El arte de dar clases que fue invitado por mi profesor de Organización y Gestión Institucional. Este profesor ya retirado perteneció, si mal no recuerdo, a la cátedra de Relaciones Internacionales de mi universidad (la Complutense de Madrid). En esa ponencia nos animó a dar con la forma de crear experiencias para los sentidos, para el disfrute de la audiencia, y para transmitirles aquello que debemos o deseamos contarles. Y para ello, nos habló de su libro y su propia búsqueda de esa forma.

Lo interesante para mí fue que, en este libro, plantea la clase como una obra de arte menor: efímera, para las masas y destinada a comunicar algo y conmover o inspirar. Para lograr el fin de la misma es imprescindible cautivar a la audiencia, defiende Petschen. Y apoya esta idea convirtiéndose en un cronista de cronistas, manejando información dejada por más de cien eminencias respecto de sus experiencias educativas; en concreto, atenderá a las señas que permiten a los alumnos identificarse profundamente con sus docentes. También hablará de las herramientas de que disponemos para ello y de sus distintos usos: desde la preparación y planificación de lo que se quiere transmitir, hasta los recursos que se quiere emplear para ello. Hablará sobre la gestualidad y la narración, sobre la autoridad y la presencia, y mucho más.

Te animo fervientemente a que descubras esta obra.

Si te la menciono es porque yo mismo decidí poner en práctica todo aquello que me hizo clic al escucharle (y atenderle). Llegué al taller con un guion al que no hice apenas caso. Tenía claro lo que quería dar a entender y dejé fluir los medios para hacerlo: pedí atención plena (¡nada de apuntes, por favor, y sentid lo que os cuente! … vuestra memoria os ayudará, aunque no recordéis las palabras exactas o el acto concreto, porque conservaréis la inspiración y las sensaciones). Me dejé llevar por mis memorias para hablarle al público sobre cómo mi curiosidad natural había sido mi acercamiento (afortunado, quiero creer) a la felicidad incondicional. Les hablé de cómo abrir y cerrar a voluntad el canal de atención, y de cómo enfocarla de una u otra forma nos acerca y nos aleja de vivir simplemente a gusto. Les dije que no existe la suerte, sino la observación…

Al menos en mi mundo.

A partir de la charla, y en relación con la misma, vivieron distintas dinámicas que nos acompañan desde tiempos inmemoriales.

Una para hacerles notar que atendían pero que no prestaban atención a lo que atendían. Una para ayudar a sentir las inercias, y otra para aprender a integrarse con el movimiento de la vida. Y otra más para sanarse a uno mismo con el movimiento, al mismo tiempo que nos expresamos.

¿El resultado? Que acabé por cautivar a la audiencia.

Todo el feedback que he recibido y que le han hecho llegar a Miguel coinciden en algo: soy “la Trini del taller de Felicidad”, lo que equivale a decir que están encantados conmigo y que lo hice muy, muy guapo.

Y todo porque, como cuenta Hans en esta newsletter que os voy a traducir… Cambié de chip.

No fui con la intención de enseñar, sino con la de inspirar.

Así fueron las cosas tan bien como fueron.

Te dejo con Hans, para mantener este precepto

Ars Amorata es una celebración del arte de la seducción, el renacer del romance, y una búsqueda perpetua de belleza y aventura. Cada autor de esta newsletter describe sus propias experiencias con, y su interpretación de, la filosofía del Ars Amorata.

Hans Comyn
16 de abril, 2014
Bucharest, Romania


Hola,

Quiero probar algo distinto con esta newsletter.

Quiero pasar de enseñar a inspirar y quiero hacer esto de manera diaria.

En el pasado reciente, cada dos días he enviado una pieza de “conocimiento”, un texto que era principalmente educativo.

A partir de ahora, quiero escribir textos que todavía podrían contener lecciones, pero más que nada quiero contar un poco más sobre mí, y dar un atisbo de mi vida… De esta manera, tengo la esperanza de inspirarte para que encuentres tu propio camino.

Porque siento que, en cierto modo, enseñar a la gente los mantiene en la posición de alumnos.

El Ars Amorata no es un fragmento de conocimiento, el Ars Amorata no quiere enseñar… el Ars Amorata no va a resolver cualquier problema que creas que tienes.

El Ars Amorata quiere mostrarte un camino diferente, y mientras que estés en ese camino, nosotros estaremos contigo. El Ars Amorata es una fuente de recursos, de gente y sus ensayos, que están ahí para que te sumerjas en ello y lo utilices para labrar tu propio camino.

Porque tú, por supuesto, tienes que hacer tu propio camino. Otra persona puede inspirarte, y estar ahí para ti… pero tienes que encontrar tu propio camino.

Tienes que encontrar tu propio enfoque para conocer, tener citas y relacionarte con mujeres. (N. de T.: este movimiento está dirigido principalmente a hombres, pero yo tengo la costumbre de adaptar lo que traduzco de ellos porque sirve para todos, en la mayor parte de los casos.)

Estoy aquí para inspirarte y que empieces tu viaje. Estoy aquí para inspirarte a que sigas avanzando en ese viaje. Yo, Zan y todos los demás Amorati estamos aquí para darte poder y facilitar que hagas tu propio camino.

Yo empecé ayer con este esbozo. ¿Has disfrutado leyéndolo? Voy a intentar hacer uno a diario durante las próximas dos semanas, y ver la respuesta.

¿Hay algo que quieras saber sobre mí?

Podría contestarlo en los próximos días.

¡Nos vemos mañana!

Hans


Hans Comyn
~ Ars Amorata


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El texto de hoy tiene como público objetivo a todo aquel que quiera ponerse al frente de un salón o una audiencia y transmitirles algo. Quiere servir como muestra y referencia de que podemos (y debemos) poner nuestro ser y nuestras experiencias en juego, al menos si de verdad queremos llegar a nuestro público. Lo ideal es hacerlo honestamente, sin máscaras ni personajes; siendo simple y llanamente uno mismo.

50aee08c50ebfs17441_bPara ello es necesario que aprendamos a hacer un uso eficiente de nuestros conocimientos y de nuestra intuición, de nuestras emociones y también de nuestros momentos de locura creativa y soñadora… De nuestros rasgos personales, en especial, para inspirar a otros y darnos a respetar y admirar por ellos, gracias a que nos conozcan y puedan valorarnos justamente. Para poder también ejercer una autoridad que, de otro modo, no podríamos esgrimir (y que, por supuesto, también tenemos que saber gestionar y merecer)… Y tener tal vez la suerte de que alguien te recuerde con cariño como una de las figuras con más peso en su crecimiento y su éxito.

Siempre partiendo de la premisa de que no se quieren crear personas dependientes de uno, sino dueñas de sí mismas, que decidan por su cuenta la trayectoria que siguen… Y si su rumbo acompaña el tuyo.

¿Reconoces alguna característica en este discurso que te gustaría desarrollar o  mejorar? ¿Y alguna en la que ya destaques?

Nos leemos en los comentarios, si quieres compartirlo. ;)


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Kheldar