Aquí os dejo la reflexión final de Daniel, que caía justo detrás de lo que viene siendo el décimo y gran error de todos los listados. Espero que os sirva, pues complementa lo expuesto en todos los errores y especialmente en ese.
(Aquí continúa la historia empezada en este artículo)
No tuve ninguna duda de que sería una de las más placenteras y memorables experiencias de mi vida entera.
Podréis imaginar mi horror cuando nos quitamos la ropa…
¡Y no pude tener una erección!
Intenté ponerme duro durante gran parte de una hora, mientras ella esperaba frustrada. Estaba siendo realmente humillante.
Peor aún. Finalmente conseguí una erección… Y me corrí en un minuto. Ella no dijo nada, pero tan pronto como lo hice ví una sombra de decepción cubrir su cara… Sigue leyendo