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Un día cualquiera…


Sunset on the Cuando

Sunset on the Cuando (Photo credit: mp3ief)

Uno de esos donde cambias de idea mil veces en el espacio de diez minutos, remoloneando antes de levantarte y volver a poner los pies en el suelo para sumergirte en el mundo y sus vaivenes.

Decides salir de la cama y enfrentar lo que venga… Y lo que viene, no lo imaginas.

Las primeras horas del día transcurren de manera extraña. Tienes un humor que contrasta en gran medida… Con lo que recibes la apreciación de que pareces enérgico y feliz pero con un matiz de dolor y tristeza. A eso le añaden un delicioso punto canalla que riega la mañana de unas cuantas risas; pocas, pero agradecidas como el agua en el desierto.

Entre tantas risas, tantas caras, tantas cosas y sobre todo palabras, demasiadas palabras… Sigue leyendo

Histoire de ma vie – De las relaciones con el mundo de la seducción y el desarrollo personal


Hoy me dispongo a transmitiros una dosis de mis propios recuerdos y experiencias.

Quiero sembrar en vosotros varias semillas de conocimiento.

Merecéis saber, que desde hace mucho tiempo… Hay personas desinformando, perjudicando y generando dependencias a otros que buscan cambiar sus vidas.

Pero, ¿por qué acuden estas personas a gente así? ¿No se dan cuenta de que son contraproducentes para ellos/as? ¿Les da igual? Tal vez se den cuenta de ello después de haber conocido a la persona detrás de la fachada, por el trato recibido… ¿Verdad?

Bueno, espero que estas líneas respondan muchas de esas preguntas, si no todas.

Si me vuelco un poco más en este texto… Tal vez te fecunde a distancia.

O salte de la pantalla para morderte un ojo… O donde caiga.

Mientras escribo estas palabras, en mi mente resuena el eco de miles de conversaciones a lo largo de los últimos años… Miles de conversaciones que tienen que ver con un mismo tema. Personas que, si bien no enteramente infelices, desoladas o perjudicadas (aunque algunas sí que haya), sienten que algo falta y algo sobra en sus vidas.

Personas que si bien pueden tener (o tenían en el momento) una vida rica y dichosa en ciertos aspectos, para ciertos otros llegaron a sentir como si la vida que estuvieran llevando fuese para otra persona. Personas que no se sienten plenamente realizadas en algún aspecto… La mayor parte de esas personas no tenían idea alguna de qué hacer, de qué decir, y por encima de todo eso, sus relaciones con el sexo opuesto estaban definidas a través de sus propias inseguridades, complejos y temores.

Mi camino destilando el elixir de mi propia esencia.

Mi camino destilando el elixir de mi propia esencia… Disfruta del relato.

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Sobre rumores y amores


AMORES SACRÍLEGOS. Así pudo ser o no exactamente así. La imaginación de cuantos han relatado la misma historia desde perspectivas diversas no desvirtúa mucho la realidad del suceso que tuvo por escenario el monasterio cartujo de Porta-Coeli. Una antigua historia de amor, sacrilegio y muerte que aún estremece a quienes, al acercarse a la cartuja y contemplar su acueducto, reviven la historia de la valerosa mujer enamorada capaz de todo.

La leyenda de los amantes de Porta-Coeli


La Cartuja desde el interior de la puerta principal de entrada

La Cartuja de Porta-Coeli vista tras atravesar, por la puerta principal, los muros que la protegen. (Cortesía de Francisco Muria).

Ni los apellidos de Ormesinda y Ricardo ni sus procedencias se pueden citar pero se conocen. En los pueblos cercanos a la cartuja quedan parientes que no desean seguir viéndose mezclados en tan confusa historia. En plena Sierra Calderona, cerca de Serra, de Bétera y Olocau, la cartuja de Porta-Coeli se yergue en un entorno de calma y silencio.

Allá por el año 1412 los monjes acometieron la construcción del gran acueducto que, aún en pie, conduce hasta el monasterio el agua que fluye, fresca y abundante, de la cercana fuente de la Mina. Un enorme acueducto de doscientos metros de longitud y apenas uno y medio de anchura levantado sobre once grandes arcos apuntados de piedra que salvan una altura de diecisiete metros.

La historia de amor entre la humilde joven y el hijo único de una poderosa familia local había concluido en tragedia cuando conminado por su padre a que abandonara la relación con Ormesinda, Ricardo decidió vestir los hábitos de cartujo abandonando así también sus deberes familiares.

Por las mañanas, cumplidas sus tareas en la casa, Ormesinda se acercaba a las inmediaciones del monasterio para sentirse más cerca de Ricardo y para tocar con sus dedos el muro que les separaba. Allí permanecía, inmóvil y oculta durante horas y horas. Los comentarios no se hicieron esperar y las infamias sobre encuentros fugaces de Ricardo y Ormesinda en lugares prohibidos de huerto cartujo comenzaron a proliferar.

Cartuja desde el barranco del marge

Pasado el acueducto (en el lado derecho de la imagen) por la pista que enlaza las áreas recreativas del Pla de Lluc con la fuente del marge, podemos contemplar la cartuja y sus muros que la aislan del resto del mundo. (Cortesía de Francisco Muria).

No tardaron tampoco aquellas habladurías en traspasar los muros del monasterio. Enterado el prior de Porta-Coeli, decidió no tomar medida alguna y optó por una discretísima vigilancia y observación de las actividades del joven y valioso fray Ricardo. Pero el rumor no menguaba; más bien al contrario. En los comentarios de las gentes comenzaron a aparecer detalles estremecedores sobre la forma en la cual Ormesinda penetraba en el interior de la cartuja. “A través del acueducto. No había”, decían, “otra manera”.

Un grupo de lugareños entre los que se encontraban familiares de ambos personajes dispuestos a verificar la inconsistencia de la patraña que tanto se repetía, establecieron turnos durante varias noches consecutivas. Pero la falta, no ya de resultados visibles, sino de cualquier indicio que pudiera sustentar el chisme acabó por desvanecer la curiosidad, y una noche de pleniluvio, especialmente clara, acordaron abandonar la observación. Justo en ese momento, a lo lejos, a la izquierda, en la embocadura del acueducto, apareció un reflejo blanco de una figura vacilante que acababa de encaramarse sobre el estrecho canal e iniciaba su arriesgadísima peripecia rumbo al interior del monasterio. Era Ormesinda, que tomaba por primera y última vez el camino que la propia maledicencia popular, sin saberlo, le había señalado. “El único modo era el acueducto”.

Al poco, y culminada la proeza, la figura de la joven y su inconfundible silueta que la luna llena dibujaba con total claridad, desapareció de la vista de los abrumados espectadores del suceso. Lo que aconteció en el interior de la celda de los amantes pertenece al secreto de su intimidad. Ricardo, cuya celda recaía precisamente al último tramo del acueducto, había estado escuchando una suerte de pasos por el canal pero también extraños murmullos en el interior del monasterio. La sospecha dio paso a la emoción cuando vio, frente a su ventana, el rostro sonriente de la valerosa Ormesinda que, aterida por el frío pero temblando de gozo, había puesto su vida en peligro para poder consumar su deseo de siempre.

El ojo del acueducto que pasa por la pista forestal

La altura del acueducto puede apreciarse al cruzarlo por el ojo principal sobre el que pasa la pista forestal. Antiguamente era utilizado para suministrar agua potable desde la fuente de la mina. En la actualidad está en desuso al haber sido desviado el cauce a una pequeña balsa de riego y haber canalizado parte del manantial de la fuente del marge para el consumo de los cartujos. (Cortesía del autor).

Pasadas unas horas, poco antes de la primera oración, Ormesinda salió de la celda para atravesar de nuevo el altísimo acueducto asumiendo, una vez más, el riesgo de resbalar sobre tan angosto paso, quemados los pies por el agua helada. Ricardo, observando desde la ventana de su celda siguió el trayecto petrificado por el espanto. De pronto, cuando la joven remataba por segunda vez su hazaña, el joven cartujo pudo ver con total precisión cómo una figura furtiva de aspecto difuso la atrapaba violentamente. Los gritos de Ormesinda rasgaron durante un segundo la calma de la Sierra Calderona.

Enloquecido, Ricardo quiso salir dispuesto a rescatarla, pero no le fue posible. Dos fornidos frailes y el mismísimo prior del monasterio que esperaban en la puerta de su celda se lo impidieron. En un santiamén, sin tiempo para reaccionar, fue atenazado y conducido por la fuerza a una de las celdas de castigo de Porta-Coeli.

Al día siguiente, unos jornaleros que se dirigían a Bétera, encontraron junto a un camino a la joven Ormesinda muerta. Nada en su aspecto denotaba violencia alguna. No parecía otra cosa sino que la joven se hubiera sentado en un lado del sendero y se hubiera dejado morir. Conocida toda la historia, de nuevo la maledicencia popular atribuyó a los monjes de la cartuja el envenenamiento de la joven, acaso para preservar el sagrado recinto de cualquier otra tentación similar.

Ricardo, que nunca llegó a conocer el trágico final de su amada, fue debilitándose confinado en una celda de castigo de altísimos y silenciosos muros a través de cuya reja únicamente recibía el consuelo de las misas que escuchaba. La melancolía pudo con su juventud y un día los cartujos lo encontraron muerto.

Y ya no se sabe más.

(Fuente: “José Luis Tormo, Diciembre 1999. El Mundo. Valencia-Sociedad”)

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Quizás esta historia haga reflexionar a muchas personas, tal como me prometieron que me haría reflexionar a mí mismo. Es por eso que he decidido transmitirla.

Mis reflexiones no obstante, quedan en los confines de mi pensamiento para no influenciar las vuestras antes de que hayáis tenido tiempo de elaborarlas.

Abrazos,

Kheldar

Principios Básicos (7): Abrirse al mundo


Una sencilla enunciación que esconde algo tan complejo como es el hecho de no esconderse detrás de una sucesiva serie de “capas”, con las que negamos al resto la posibilidad de saber realmente quiénes somos o qué nos ocurre.

Por experiencia propia, tanto estando en el papel de quien no se abre como estando en el papel de alguien a quien no se abre otra persona; puedo decir que es un asunto sufrido. Si bien el sufrimiento tiene una relativamente fácil solución… Y varias otras, que aunque no conducen al mejor resultado -la comunión con el resto-, también atajan la situación.

Yo prefiero referirme antes al intento de abrirse al resto para permitir que las personas importantes para nosotros tengan verdadera muestra de esa importancia siendo conscientes de los problemas que nos aquejan… Aunque yo mismo haya tenido grandes problemas para llegar a esto y muchas veces siga prefiriendo que ciertas cosas se queden entre mi persona y la nada.

Pues también pienso que en ocasiones, hay cosas que no se puede o no se sabe cómo compartirlas. Y lo he vivido varias veces a lo largo de los últimos meses. Como ya digo, tanto en mi persona como en personas cercanas a mí. Y otras no tan cercanas.

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Vivir a través de heridas del pasado


Desgraciadamente no son pocas las personas que han pasado por cualquier tipo de experiencia dolorosa y desagradable en su pasado. Hay una parte de estas personas que viven atribuyendo a otros las mismas características de la persona culpable de esas experiencias pasadas. Hay otra parte que se culpa a sí mismos y se convierten en los que hacen daño, pensando que así podrán dejar de ser los que lo reciben.

Asistimos así a una forma de relacionarse con los demás que literalmente apesta.

Empezamos a comprender los puntos de vista que sostienen las personas enclavadas y afines a cierta corriente de “enseñanza sobre relaciones”. Nos damos cuenta de que por lo general son personas que solamente piensan en poder cambiar las tornas.

En “no dejarse dominar y ser ellos los que dominan”. Todo esto expresado de miles de maneras. Creo que tienen como tropecientos nombres para cada subtipo de “hombre no dominante” que se les ocurre. Y unos pocos para los que según ellos sí son dominantes.

O ir a cursos, comprar libros, dvd's y toda clase de chorradas innecesarias...

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La vida empieza cada cinco minutos


Según la experiencia que he podido recabar hasta ahora en mi vida, así es. Cada cinco minutos tenemos un estallido de creatividad, un bullicio interno, una posibilidad de cambio. Cada cinco minutos… Si bien hay una canción que dice “cada dos minutos, una eternidad”, si sumas otros tres, te dejas tiempo para no hacer locuras precipitadas.

Veréis, desde hace tiempo y a través de la labor emprendida en este blog, me he puesto en contacto con personas dedicadas al auxilio para el cambio. Bien sean coaches, consejeros, asesores, mentores, entrenadores personales, psicólogos y educadores o trabajadores sociales… Pero siempre con personas reales. No con echacuervos.

La mayoría consiente en afirmar que las posibilidades son infinitas, pero siempre que uno sea capaz de ser consciente de ellas, estar presente en el presente y por supuesto, sea capaz de discernir y decidir lo que le ayudará y cómo quiere ser ayudado. Es por esto que algunos hablamos del “esfuerzo doble”: encontrarse a uno mismo y encontrar a quien te pueda servir de verdadera ayuda en base a lo anterior.

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Principios Básicos (6): Implicación


Una de las cosas más duramente aprendidas en esta vida es que sin implicación por parte de uno, es menos probable que las cosas funcionen. O más concretamente, el hecho de no implicarte en lo que hagas aleja bastante la posibilidad de disfrutar de la experiencia y rendir con tu máximo potencial.

Simplificando lo dicho: si no te implicas no estás dando todo, si no das todo no te sirve de nada. O tal vez sí, eso ya se lo dejo a cada uno.

Este principio básico me parece de los más importantes, puesto que yo mismo he tenido mis dificultades y las sigo teniendo de cuando en cuando… Especialmente cuando parece que no me implique en lo que hago. También se pueden tener problemas en el espectro contrario, es decir… Implicarse demasiado. Sigue leyendo

Alquimia Interna: Pensando en limones


Es curioso observar las reacciones de muchas personas hacia mi sugerencia de usar la visualización. Mucha gente me ha visto ya recomendarles dos ejercicios diferentes… Uno de los cuales se basa en imaginar a la persona que les deja tan pillados como para querer hacer algo con él/ella y no ser capaces de ello, cómodamente aposentada en el trono de porcelana haciendo cálculos de su producto interior bruto.

Es decir, y tal como lo digo normalmente: si te gusta una persona pero no te atreves a acercarte, imagina a esa persona cagando; que si te sigue gustando irás.

Esta sencilla frase resume varios de mis preceptos, los que ya son conocidos por mis allegados en este tema y manejados por los que me consideran su “maestro” (sigo diciendo que yo no he estudiado magisterio). Preceptos que a saber incluyen entre otros: descaro, cabronería, caradurismo, cinismo, honestidad, sarcasmo… Todo esto salpicado con toques de sutileza y elegancia cuando me da por ahí.

Algunos también conocen mi precepto de la economía, es decir:

Si no lo deseas realmente, ahorra esfuerzos para lo que de verdad te llene. O incluso mejor todavía, ahorra los esfuerzos para ir a cagar.

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Alquimia Interna: Relajación


Alcanzar un estado de relajación hoy día resulta tan beneficioso e importante que algunos profesores de Educación Física lo incluyen en los programas de los institutos. De los cientos de modos y medios para relajarse, se suele llevar a cabo una criba por sencillez y efectividad. Las opciones usuales (de hecho, las que yo ví en clase) son estas:

  • Entrenamiento autógeno.
  • Relajación muscular progresiva de Jacobson.
  • Tai-chi.
  • Yoga.

La relajación, pues, como vemos es un estado psicofisiológico. Una técnica de relajación es toda aquella búsqueda voluntaria de un estado físico y mental de bienestar. Algunas de estas técnicas implican movimiento, y otras implican quietud.

Teniendo en cuenta lo anterior, vamos a repasar por un momento el último aspecto general. La práctica diaria de la relajación nos aporta múltiples beneficios:

  • Aumento del nivel de conciencia
  • Mayor nivel de reposo. Descanso más profundo.
  • Más salud.
  • Más resistencia frente a las enfermedades.
  • Equilibrio en la tensión arterial.
  • Mejor oxigenación.
  • Aumento del nivel de energía, vitalidad.
  • Superior nivel de recuperación tras los esfuerzos.
  • Predominio de los pensamientos positivos.
  • Resistencia frente a hábitos erróneos: fumar, alcohol, comidas excesivas, etc.
  • Disminución del estrés y mejora del descanso.
  • Mayor capacidad de aprendizaje.
  • Mejora de la capacidad de recordar datos.

La práctica de estas técnicas y medios de relajación es sencilla y en muchos casos no requiere de adornos, florituras, o de preparar un ambiente propicio (todo esto es una cuestión de preferencias personales). Sobre la ambientación hemos hablado en otro lado.

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Camaleones Sociales (esos que adoro)


Tiempo hace que, leyendo ese ya famoso (entre ciertos públicos) libro de Daniel Goleman titulado Inteligencia Emocional ; me dieron en los morros con un término que hacía tiempo que llevaba necesitando: camaleones sociales.

Sería muy extenso explicar lo comentado en el texto (y por ello os dejo al final un enlace que lleva a lo que se dice en el libro), pero a grandes rasgos podría decir por qué llevaba tanto tiempo buscando un término que expresase algo que estaba en mi cabeza.

El camaleón es un animal que se caracteriza principalmente por su capacidad de mimetizarse con el entorno para así defenderse de posibles depredadores; y a su vez para poder comunicarse entre ellos, representando con su coloración el estado en que se encuentran frente a una posible lucha.

Sobre todo esta última característica es la que haría alusión a lo que aquí tratamos. Goleman viene a decir algo así como que este tipo de personas son perfectamente capaces de adaptar su comportamiento al grupo en el que quieren integrarse… O lo que es lo mismo, disfrazarse de lo que piensan que agradará al citado grupo.

A priori, esto supone una habilidad realmente positiva y útil, pero como todo, tiene contraindicaciones, y éstas vienen a ser ni más ni menos que…

La renuncia -total o parcial- al propio “yo”.

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Principios Básicos (5): Simpatizar, sentir para hacer sentir


Continuamos hoy con la serie de estos diez Principios Básicos que algunos amigos y seguidores apodan cariñosamente “Kheldarianos”. Le llega el turno al quinto principio, cuya enunciación reza:

Inspirar algo a los demás implica simpatizar, es decir, “sentir junto a ellos”. Por ello, implica sentir para hacer sentir. No se consigue nada yendo de androide.

Es de todos bien sabida la tendencia a ensayar el consejo de “si lo que haces no funciona, prueba algo diferente”. La mayor parte de las personas interpretan esto como una invitación a dejar de ser “ellos mismos”… Y terminan abandonándose.

Abandonándose en favor de toda clase y toda suerte de consejos, de los cuáles la peor parte se la lleva su dimensión emocional. Pues, al fin y al cabo, a muchos se les prohíbe desarrollar sentimientos profundos por una persona y exponerlos abiertamente, so pena de ser tachado de conformista o incluso como un frustrado hambriento.

¿Hambriento de qué? Sexo en primer lugar. Cariño, comprensión, conexión. Cuestiones que llevan a pensar… ¿Para esto quieres cambiar? Mejor quédate tal cual.

Tratemos no obstante de alcanzar un cambio positivo, útil y durable.

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El tigre, las esposas, y la salida de la ratonera.


Lo que estás a punto de leer se va a convertir, si mi tiempo y mi inspiración me lo permiten, en mi próximo escrito de gran tamaño. Es un esbozo de libro, si bien querría dejarle un sabor diferente y una tónica distinta. Tengo ganas de que cualquiera al leer sus palabras pueda sentir las historias reales en las que se fundamentan.

Tengo ganas de que, al mismo tiempo, cualquiera que lea estas palabras sienta como si pusieran voz a su propia situación… Algo sin duda más complejo, pero no imposible. Así que, por lo pronto, todo lo que voy a hacer es dejarte con el texto.

Mis saludos, amigo lector o amiga lectora. Permite que te acoja en este rinconcito donde nos hallamos ambos intercambiando impresiones. No sé si has venido a mi encuentro. No sé si he sido yo quien ha acudido en tu busca… Pero aquí estamos. Sigue leyendo