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Principios Básicos (9+10): Sobre el orgullo y amor propio, los valores y la Identidad.


Partimos con una serie de problemas de base y perspectiva en ciertos aspectos:

  • Abandonamos nuestros valores.
  • No confiamos en nuestros instintos.
  • Nos negamos el amor propio.
  • No nos sentimos orgullosos de nosotros.
  • Desconocemos quiénes somos.
  • No manifestamos nuestro pensar y sentir.

Por toda esta serie de problemas de base, no somos capaces de vivir la vida que queremos.

Por toda esta serie de hechos, no estamos contentos con la vida que tenemos.

Y dónde esta Dios?

Esta entrada va a suponer un pequeño cambio en la serie de los Principios Básicos… Y en ella voy a volcar todo lo que me ha hecho alcanzar mis logros personales durante los últimos años.

Me dispongo a compartir un principio más que básico… Elemental, al punto de la obviedad. Acabo de mencionar la importancia de estar orgulloso de la propia Identidad en todas las facetas… Tanto interiores como exteriores. Aspecto, mentalidad, habilidades… Todo.

Por estar orgulloso de mi honestidad de palabra y obra… Me quiero más a mí mismo.

Por quererme más a mí mismo… Crece mi orgullo y amor propio y me impulsa.

Este impulso se transmite como inercia que potencia mis rasgos personales.

Esta potenciación me deja abiertas las puertas del cambio. Sigue leyendo

Filosofía LVEF: Conseguir sin Perseguir


Si bien esta idea tenía como argumento original el de ser una de las Armas Secretas que tengo puestas a vuestra disposición… Creo que mejor empezar una nueva serie (y ya veremos si termina necesitando una categoría propia).

Todo comienza con una duda que no dejáis de repetirme, so cansinos. Sí, rompiendo mi tónica de seriedad habitual, os diré que sois peor que un dolor de huevos con este tema.

El planteamiento más reciente de la consabida duda, sintetizado de los mensajes de un compañero que dejo en el anonimato a no ser que él diga otra cosa:

Dices que para tener chicas no hay que hacer nada; ¿entonces cómo conoces chicas? O bueno, más concreta la pregunta: ¿cómo haces para que tal o cual chica sepa de tu existencia si no te acercas a hablarle?

Conscientes como sois del tipo de persona que yo soy, que no os extrañe mi respuesta inicial a esta pregunta. Fue más o menos lo que sigue:

Digamos que soy una persona lo bastante notable como para que se sepa de mí sin que yo tenga que hacer ningún esfuerzo por darme a conocer. Me basta con interactuar con la gente como hacemos A DIARIO y no me preocupo de nada porque a quien le interesa seguir en contacto se preocupa de ello.

Haciendo un par de incisos, lo que ahí cuento es lo que llevo diciendo ni se sabe el tiempo: que relacionarse es una de las tendencias naturales del ser humano. Entonces, no se precisa de ningún esfuerzo especial para darse a conocer.

Y otra cosa que dejo ahí entre velos, es que particularmente prefiero ser una persona digna de ser conocida por los demás antes que preocuparme por intentar conocer o darme a conocer por el resto (de manera totalmente esforzada).

¿Qué quiero decir con esto? Pasa y te cuento.

Desde la base, estos aspectos son: Entorno, Conducta, Capacidad, Valores y Creencias, Identidad y Espiritualidad. Te dejo esta imagen para que puedas ver en ella todos los niveles sobre los que deberías incidir para ganar el autoconocimiento y la autoaceptación que te permitan practicar la autoafirmación o expresión de tu esencia personal. Lo que viene más abajo son procederes sencillos para guiarte e inspirarte en dicha labor.

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Alquimia Interna: ¿Quién soy yo, ahora?


Es inquietante y onerosa la pregunta que hoy me pone delante del teclado: “¿Quién soy yo ahora?“. En mi atrevimiento me disparo a bocajarro tal clase de pregunta, insidiosa e indiscreta. Una pregunta venenosa tanto para quien bien se conoce como para quien no tanto así, como para quien apenas empieza a conocerse…

Peor incluso para los que ya no se reconocen bajo aquello que dicen ser y creen ser.

Que me perdone el lector poco familiarizado con mi escritura por mi torpe manera de enlazar las palabras que pretenden cruzar sus entendederas con mi sentir. Tal vez es asunto de que el citado lector sea corto de miras. Tal vez no haya entendimiento por culpa de ambos. Tal vez si ocurre no sea cosa de ninguno.

Pero hoy el lector acude, tal vez a sabiendas o quizá deliciosamente ignorante; a mi invitación para compartir una porción de sentimiento y una medida de realidad…

¿Quién soy yo ahora?, pregunto alegremente de nuevo como queriendo paladear la cuestión que me agita.

Podría comenzar con una descripción pormenorizada del corte de mi aspecto, tal vez mi personalidad o mi actitud… Algo que ver con mis creencias y alguna de esas cosas que quiero lograr para mi persona en el futuro inmediato y no tan cercano. Sería lo común…

A mí no me gusta ser común.

En realidad, no me gusta hacer lo común… Porque yo mismo no soy común.

Soy, al parecer, un muchacho de mi edad con un corazón y una mente que avanzan a su entero placer en una u otra dirección; ora haciendo de mí una persona demasiado adulta, ora arrancando la clase de sonrisas que solamente mi alma y esencia de niño eternamente joven puede agenciarse.

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Tensión sexual. Qué es y cómo funciona.


El escrito de hoy surge fruto de varias numerosas consultas acerca de este dichoso tema, que todos parecen creer que es la llave hacia el éxito inmediato y seguro.

Todos los consultantes se llenan la boca con el concepto que se les vende acerca de la susodicha tensión sexual, y pocos de ellos se paran a preguntarse un par de cosas.

La primera pregunta es… ¿Qué es la TENSIÓN SEXUAL?

Y seguimos con “cómo se crea la tensión sexual, de qué forma se crea”… Al menos para los impacientes y los que tienen la curiosa costumbre de creerse necesarios para que todo ocurra por su acción y voluntad; estas entre comillas son las preguntas.

Hay gente que me dice: “Yo leí artículos en Internet y eso, y leí que la tensión sexual se crea con contacto visual, con la pausa al hablar y con el contacto físico… ¿eso es cierto? ¿o cómo se crea la tensión sexual? “  Esa clase de preguntas nos llevan a perdernos.

No son las preguntas adecuadas. No son preguntas poderosas. Así pues… Trabajando sobre el abstracto asunto de la tensión sexual debemos dejar claro una cosa, por partes:

  • La tensión sexual no es algo que puedas describir con palabras.
  • No es algo que puedas generar como te viene en gana.
  • Ni es algo que pueda aparecer con todo el mundo.

Precisamente ese es el asunto primordial en el ABC de la tensión sexual. Igual que la energía, ni se crea ni se destruye; sino que se transforma. Sumemos más.

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Perspectiva del valor personal


Hace poquito, tratando el tema del valor con el compañero Antonio, le dije que el valor no se crea ni se aparenta. Sencillamente se tiene, se gana y se lo mantiene. La pregunta inmediata fue un cómo. Cómo se puede ganar valor… Divaguemos un poco.

La teoría del valor enunciada por David Ricardo en sus principios de economía política define el valor como algo que depende del coste de producción. Por tanto podemos definir que hay dos tipos de bienes valiosos… Los bienes morales, y los bienes naturales. El aspecto económico se centra más en los naturales…

Pero si nos centramos en los valores morales, y además de apoyarnos en dicha teoría de una forma diferente y hacemos caso de las teorías sociológicas y psicológicas; eso nos lleva a enunciar otra teoría sobre el valor de las personas. Cuanto más aporta y produce una persona, tanto más valor tiene. Lejos del valor subjetivo que atribuimos a las personas y a las cosas.

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Pienso, siento, recuerdo…


Y en esos momentos lo que ocurre es, sin lugar a dudas, un tesoro que cuidar. En estos momentos encuentras la respuesta a muchas preguntas. ¿Que puedo yo querer? ¿Que puedo yo ofrecer? Son las dos más conflictivas que jamás me hice a mi mismo.

A continuación os abro un pedazo de mi ser. Esta es una de mis más poderosas reflexiones hasta la fecha, y creo que después de leerla entera -pues es bastante larga, aviso con antelación-, tal vez haya quien empiece a creer que me he vuelto majara y tal vez otros tantos obtengan la confirmación que esperaban. De cualquier manera, si después de esto alguien me dice que no me abro lo suficiente, lo mataré.

Hay momentos a solas en los que de repente, el recuerdo de un roce y una caricia me hacen estremecer, y dicho escalofrío tensa todos mis músculos mientras logra erizar el vello de mi piel, haciendo que cuente su historia en braille… Como tanto tiempo atrás yo mismo dije, esta vez se trata de mi propia historia. Una historia que no voy a detallaros, pero que voy a tratar de explicar tal como me viene a la mente. Por evocaciones. Sigue leyendo